¿Por qué volves a mi vida en un inequívoco zig zag?

Que desde que repentinamente nos conocimos (casi por accidente, casi sin querer) te me repites una vez y otra vez, a poner mi norte en el sur y llenar de mieles mi oído.

Que te busqué, Dios sabe cuánto te busqué, mientras te alejabas, mientras me ignorabas. Me enloquecía, me enredaba tu mirada, tu andar, tu misterio. Quizá y en realidad era solo un reflejo de mi pensamiento, quizá me enamoré del ideal que planté en mi cabeza.

Pero si hoy seguís siendo el mismo.

Y si tan guardado en el cajón de recuerdos te tengo, por qué cada vez que apareces quiero tirar todo y correr a tu encuentro?