Que la vida moldea dando palos es verdad. Y lo agradezco. Porque gracias a los palos hoy soy lo que soy. Porque gracias a las paredes con las que me choqué aprendí a levantarme, sola. Me cuesta, lo escondo. Pero estoy acá.
Y es fácil la moraleja: lo que no te mata, te hace más pilla.